Échale la culpa al becario

Este es un homenaje a esos namings poco acertados, juegos de palabras casposos, direcciones de arte cegadoras...
Y el que esté libre de haber cometido alguna aberración creativa que tire la primera piedra, que seguro que cae en la cabeza del pobre becario.

Guasas que se te van de las manos

En esos ratos de repanchigarse (o repanchingarse) en la silla, boli en boca, folio en blanco y pocas ganas de currar (porque es jueves y quiero unirme al resto que ya están de cañas) es cuando se da una mítica situación:

“¿Sabes lo que sería un puntazo decir? No lo aprobarían en la vida, pero yo me descojonaría si lo viese hecho! Algo así como…” Lo que viene tras esas palabras (según mi experiencia), no son ideas, SON GILIPOLLECES PARA ECHARSE UNAS RISAS.

*GILIPOLLECES: chascarrillos malos, juegos de palabras malos, chistes malos y demás cosas que nunca se apuntan en la libreta porque no son (buenas) ideas.

De aplauso. Parece ser que el copy trainee se la ha colado a su director creativo trainee, al cuentas trainee, al cliente trainee y al trainee que trabaja en Autocontrol.

Puerta grande, dos orejas y rabo. Los huevos no, que ya los deben de tener bien grandes.

(Gracias Pablo Dachefsky por este descubrimiento).

El photoshop del trainee

“Tenemos sesión de fotos con una Ministra, y tiene que parecer una Top model.”
“Pásale el curro al trainee.”

Claro, así pasa lo que pasa:

Todo parece correcto. Todo a excepción de un detalle. Bueno, en realidad de diez. Los dedos de los pies de Carme Chacón están… ¿¿del revés??

Ya sé a quién le van a echar la culpa…

¿Por qué el Copy cobraba más?

Qué divertido tuvo que ser trabajar en publicidad en los 70. Me puedo imaginar a los redactores (que no copywriters), estrujándose el cerebro para dar con el mejor juego de palabras, con el titular más profundo, como este:

Señores, el cliente quiere un titular que hable de los beneficios del producto y que a la vez sea ingenioso, ocurrente, agudo.
Ahí lo tienes: EL AFTER SHUAVE. Con dos cojones.

Yo tenía que haber nacido unas décadas antes, cuando aún no existía el “Eso ya está hecho” y el “Dale otra vuelta”. En vez de ojear libros de festivales, me llevaría a mi abuela a la agencia y escucharía sus refranes y frases hechas hasta dar con el más jocoso.

Y además, fumaría en el despacho. Suspiro.

Ser bollo es un chollo

A tope con este flyer de una tienda erótica.

Y el aplauso es para: los juegos de palabras y las imágenes insinuantes

El beso de Judas

El encargado de las noticias del PP en el 20minutos se está encumbrando:

Nuestra propuesta hubiera sido poner la foto del accidente de tráfico de la señora Aguirre, y así, como que no quiere la cosa, conjeturar una teoría conspiratoria del cabeza de partido contra ella. Con dos cojones.

Y el aplauso es para: los simpatizantes del partido hijoputista liberal que llenan las redacciones de este país. Gracias señores.

Nunca subestimes el poder de un maquetador

Si en este caso se siguió el esquema habitual de la comunicación en publicidad (cliente - cuentas - creativo - cuentas - cliente - mujer del cliente - hijo del cliente - … ) hasta que se aprueba una pieza, puedo afirmar que en alguno de los eslabones había un grandioso hijo del mal que se la coló, hasta el fondo.

Y el aplauso es para: los despistaos que se precipitaron y entraron pidiendo su cambio de aceite.

Una imagen vale más que mil palabras

Y el aplauso es para: las fotografías de archivo aparentemente inofensivas, pero que en realidad son un puñetazo in da face a los personajes de la noticia.